el barco se mecía tranquilamente sobre un mar azul y profundo. el sol se reflejaba en cada onda, haciendo que el agua y el cielo parecieran uno solo. fuimos con cuidadito hacia la popa del barco, donde estaban los equipos. el traje era un poco incómodo, porque daba calor y apretaba. ahora el turno del chaleco, con la botella de oxigeno a la espalda. y los tubos. y las gafas que me cubrían hasta la nariz. junté mi dedo índice con el pulgar haciendo una "O" para indicar a mi buddy que todo estaba OK.
llegó el momento de saltar. espera! las aletas! me las puse justo al borde de la plataforma, y a la orden del capitán di un gran paso hacia el vacío, sujetándome con la mano los tubos y la máscara. prooffffff...!
empecé a sumergirme despacito, en el agua tibia y clara. a mi alrededor veía a los otros buceadores, que me hacían la señal de ok, y les contesté, haciendo la "O" con los dedos. mi buddy, tom, estaba a mi lado. siempre buceábamos juntos. seguimos descendiendo, poquiiiito a poco, familiarizándonos con las sensaciones. el silencio. las burbujas q subían por el agua al respirar. la presión en los oídos. y empezamos a mirar alrededor. no se veía el fondo. estábamos junto a una pared que se perdía en lo más profundo. estaba repleta de corales de todos los colores, que se mecían al mismo ritmo. pffff.... hacia un lado; pffff... hacia el otro. y yo me mecía con ellos. había corales blanditos como flores y rígidos como abanicos. los había grandes como lechugas y pequeños como guisantes. y un montón de peces que me miraban con ojillos de curiosidad. los peces vivían allí, o a veces venían de visita desde otros lugares. los más pequeños se quedaban cerca de los corales, y comían allí. los más grandes nadaban más separados de la pared, a veces en grupos y a veces solos. eran muy rápidos y fuertes, y con un solo aleteo de la cola recorrían grandes distancias. había hasta caballitos de mar! era como un sueño. y el agua nos seguía meciendo pfff...hacia un lado; pffff... hacia el otro...
llegó el momento de ir volviendo al barco porque el aire de las botellas se acababa. así que, despacito, fuimos subiendo con nuestras burbujas. por el camino, nos cruzamos con una tortuga muy simpática. parecía viejecita, porque tenía la cara muy arrugada. pero nadaba muy bien, con sus aletas. le salían burbujitas de la nariz cuando respiraba. tranquilamente, siguió su camino.
aún estábamos subiendo, ya lejos de la pared, flotando en el mar profundo, cuando sobre nuestras cabezas intuimos una gran sombra. era una manta! es un animal enorme, tan grande como una alfombra, que parece que vuela en vez de nadar. se movía tranquila y elegante, y nos quedamos con ella un ratito. ya estábamos casi saliendo a flote cuando se acercó a mí a toda velocidad un delfín! mi hermano me había dicho que les gusta jugar, y que si venía uno tenía que estirarme mucho poniendo los brazos rectos sobre la cabeza, y nadar como una sirena. y eso hice! y cual fue mi sorpresa cuando el delfinito se puso a mi lado a hacerme una carrera! pude ver muy de cerca su ojo, que me miraba simpático. y su boca con sus dientecitos, q parecía una sonrisa. yo también sonreí y quedamos empate.
madre mía! ya era hora de subir al barco porque el aire de la botella se acabó. emergí suavemente en la superficie y el sol calentó mi cara y mi cuerpo. allí seguía el barquito, flotando, y las gaviotas volando.
foto: anta. koh haa. thailand

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