lunes, 1 de diciembre de 2014

TIKKI


Recuerdo una vez, hace tiempo, cuando estuve de viaje en unas islas perdidas, que me hice una amiga. era una niña muy guapa, negrita, que me miraba de lejos entre las palmeras. me gustó en cuanto la vi, y quise acercarme a ella. era la única niña de toda la isla, ya que sólo había mayores. se llamaba tikki, y no cruzamos ni uuuna sola palabra. su mamá cantaba toooodo el día. y se oían las olas mientras jugábamos. cuando me di cuenta de que en pocos días yo tenía que irme, y seguir mi viaje, se me ocurrió hacerle un regalo, para que tikki lo tuviera cerca, y así no me olvidara. elegí entre mis ropas una camiseta, la que más me gustaba. era azul, con una jirafa y unos monitos, que se colocaban unos encima de otros para que el último, en tooodo lo alto, llegara a dar un beso en la cara a la jirafa. saqué el costurero que llevaba en la mochila, entre los calcetines. era pequeño, pero tenía hilos de colores, aguja y un dedal. y me puse manos a la obra! recorté la tela por los dibujos, e hice un burruño con los trozos que sobraban. y los cosí. arriba del todo, puse un cascabel. yo lo llevaba hacía tiempo en una pulserita en mi tobillo, y allá por donde yo andaba, el cascabelito sonaba y alegraba mis pasos. pues desaté el cascabel de la pulsera, y se lo cosí al monito, para que cuando andara, le alegrara a él también los pasos. quedó muy bonito, y me gustaba porque yo me parecía a la jirafa, aaaalta y con pestañas laaaargas, y tikki al monito chiquito y mudito.
cuando recuerdo los ojos de tikki al darle aquel muñeco, mi corazón sonríe. 


foto: anta. fiji

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