martes, 16 de diciembre de 2014

la casa de los punkis

Era una casa verde y estaba pegadita al río. desde las ventanas se veía el puente, y el semáforo. entraba luz a raudales. la puerta estaba siempre abierta, porque todos eran siempre bienvenidos. tenía una habitación azul, otra roja, y otras dos de otros colores. la cocina estaba repleta de platos apilados, de vidrios vacíos y llenos. había patatas fritas, salchichón, quesos. era una casa muy vieja en la que vivíamos un grupo de amigos, y dos perros. era muy divertido, porque nunca estabas solo. 
a veces pasábamos la tarde inventando ideas para hacer camisetas; otros días hacíamos y retocábamos fotografías; también escribíamos y hacíamos manualidades; a veces veíamos pelis toda la noche; intercambiábamos libros; hablábamos mucho: de viajes, de proyectos, de filosofía, de música, de historia, de política, de las gentes, del tiempo,... de vez en cuando hacíamos fiestas. vaya fiestas! con disfraces, y concursos, y mucha, mucha risa. venían muchos amigos del pueblo, y la fiesta duraba horas y horas... te daba tiempo a irte a dormir, y al despertar la música aún seguía!
íbamos juntos a la nieve, sobre todo a hacer snowboard. todos sabían hacerlo muy bien, y daban saltos y volteretas en la nieve. a mí me enseñaron un poco y me iba con ellos. a cambio, yo les dejaba mi coche para que algunos aprendieran a conducir. nos íbamos por los caminos y allí practicaban. 
muchas veces nos íbamos a comer por ahí. a todos nos gustaba comer bien, y beber buen vino, y nos íbamos todos juntos a los restaurantes a comer, o a cenar. aunque también a veces comíamos en casa porque a unos pocos se les daba muy bien cocinar.
algunos días íbamos a la piscina a nadar, otros a andar en bici, y otros hacíamos excursiones por los bosques. 
como éramos muchos, siempre había alguien dispuesto a pasar un rato contigo, y a hacer cosas divertidas. a todos nos gustaba mucho esa casa. porque, aunque era muy vieja, muy vieja, nos hechizó con su magia haciendo que pasáramos un tiempo muy, muy feliz.


 foto: MacaRon. la casa de los punkis, la cerdanya

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